Infarto: reconocer los síntomas a tiempo
puede marcar la diferencia

Las enfermedades isquémicas del corazón, un grupo de afecciones que incluye el infarto agudo de miocardio y la angina de pecho, son una de las principales causas de muerte en Ecuador.

Entre ellas, el infarto es una de las emergencias cardiovasculares más graves y requiere atención médica inmediata. Reconocer sus síntomas y actuar a tiempo puede marcar una diferencia importante en el tratamiento y la recuperación.

¿Qué es un infarto?

Un infarto ocurre cuando una de las arterias que llevan sangre al corazón se obstruye de forma repentina. Como consecuencia, el músculo cardíaco deja de recibir el oxígeno y los nutrientes que necesita para funcionar correctamente.

Si el flujo sanguíneo no se restablece rápidamente, las células del corazón comienzan a dañarse y, con el paso de los minutos, ese daño puede volverse irreversible.

No todos los infartos se presentan igual

Un infarto no siempre se manifiesta de la misma manera. Algunas personas presentan un dolor intenso desde el inicio, mientras que en otras los síntomas aparecen de forma gradual o son más difíciles de identificar e, incluso, pueden confundirse con otros problemas de salud. Esto ocurre con mayor frecuencia en las mujeres, los adultos mayores y las personas con diabetes, quienes pueden experimentar síntomas diferentes a los considerados “clásicos”.

 Entre las principales señales de alerta se encuentran:

❂ Dolor, presión u opresión en el pecho que dura varios minutos o aparece y desaparece.

❂ Molestias que se irradian hacia uno o ambos brazos, la espalda, los hombros, el cuello o la mandíbula.

❂ Dificultad para respirar, incluso cuando el dolor en el pecho es leve.

❂ Sudoración fría, sin causa aparente.

❂ Náuseas, vómito o malestar general.

❂ Mareo, sensación de desmayo o debilidad repentina.

❂ Cansancio intenso o inusual.

¿Qué hacer si sospechas que se trata de un infarto?

Si tú o alguien cercano presenta síntomas compatibles con un infarto, no esperes a comprobar si desaparecen por sí solos.

Lo más recomendable es:

❂ Llamar inmediatamente al servicio de emergencias.

❂ Evitar conducir por cuenta propia cuando los síntomas son intensos, siempre que sea posible.

❂ Mantener a la persona en reposo mientras recibe ayuda.

❂ Evitar realizar esfuerzos físicos innecesarios.

❂ No minimizar las molestias ni retrasar la consulta porque el dolor parece haber disminuido.

La única forma de confirmar o descartar un infarto es mediante una valoración médica y las pruebas correspondientes.

Actuar rápido puede marcar la diferencia

Durante un infarto, el tiempo influye directamente en la cantidad de músculo cardíaco que puede conservarse. “Cada minuto que pasa y no resolvemos, es músculo que perdemos”, señala el Dr. Gustavo Bastianelli, especialista en cirugía cardiovascular del Hospital Alemán de Buenos Aires.

Cuando el tratamiento se inicia de forma oportuna, es posible restablecer antes el flujo sanguíneo hacia el corazón, limitar el daño al tejido cardíaco y reducir el riesgo de complicaciones posteriores.

En caso contrario, el daño puede ser mayor y aumentar la probabilidad de desarrollar insuficiencia cardíaca, alteraciones del ritmo del corazón u otras complicaciones que pueden afectar la calidad de vida del paciente.

“No depende solamente de lo rápido que llegue el servicio médico, sino del nivel de alerta que tenemos nosotros ante estos síntomas”, señala el Dr. Bastianelli. Por esta razón, aunque los síntomas no parezcan muy intensos o desaparezcan después de unos minutos, nunca deben ignorarse.

¿Es posible prevenir un infarto?

No todos los factores de riesgo pueden modificarse. La edad y los antecedentes familiares, por ejemplo, no dependen de nuestros hábitos. Sin embargo, muchas de las condiciones que aumentan el riesgo de sufrir un infarto sí pueden controlarse.

Adoptar hábitos saludables de forma constante es uno de los pasos más importantes para proteger la salud cardiovascular. Conoce cómo desarrollar hábitos saludables que puedas mantener a largo plazo.

Algunas de las principales recomendaciones son:

❂ Mantener un peso saludable.

❂ Controlar la presión arterial, el colesterol y la diabetes.

❂ Realizar actividad física de forma regular.

❂ Seguir una alimentación equilibrada.

❂ Evitar el consumo de tabaco.

❂ Asistir a los chequeos médicos recomendados.

Adoptar hábitos saludables no elimina por completo el riesgo de sufrir un infarto, pero sí contribuye a disminuir la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares y favorece una mejor salud a largo plazo.

Contar con acceso oportuno hace la diferencia

Ante una emergencia cardiovascular, actuar rápidamente y tener acceso a un centro médico especializado es fundamental. “No podemos perder tiempo. Puede llegar muy rápido la ambulancia a un sitio, pero si ese sitio no es el adecuado, el tiempo que perdemos dentro de la institución va a repercutir en la recuperación posterior del paciente y propiamente del corazón”, afirma el Dr. Bastianelli.

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